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Preguntas Frecuentes 27 de agosto de 2026 7 min Fernanda Tejerina

7 señales de que tu hijo puede necesitar ortodoncia temprana

7 señales de que tu hijo puede necesitar ortodoncia temprana

7 señales de que tu hijo puede necesitar ortodoncia temprana

Una de las preguntas que más me hacen los padres en el consultorio es:

“¿No es muy chico todavía para llevarlo al ortodoncista?”

Y mi respuesta casi siempre es la misma: para evaluar, no.

Soy la Dra. Fernanda Tejerina, especialista en Ortodoncia y Ortopedia Dentomaxilar en Neuquén, y en Smile Line realizamos evaluaciones de niños y adolescentes enfocándonos no solamente en sus dientes, sino también en cómo están creciendo y desarrollándose sus maxilares.

Porque en ortodoncia temprana, muchas veces la pregunta no es solamente qué hay que tratar, sino también cuándo conviene hacerlo.

Cuando hablamos de ortodoncia temprana no significa que todos los chicos necesiten usar un aparato a los 6, 7 u 8 años.

De hecho, muchas veces los evalúo y la indicación es simplemente controlar su crecimiento y esperar.

Pero hay determinados problemas de mordida y de crecimiento de los maxilares que prefiero detectar mientras el niño todavía está creciendo, porque justamente ese crecimiento puede convertirse en una herramienta más del tratamiento.

Por eso, más que mirar solamente si los dientes están derechos o torcidos, hay algunas señales a las que vale la pena prestar atención.

1. Los dientes de abajo muerden por delante de los de arriba

Esta es probablemente una de las señales que menos me gusta dejar pasar.

Si cuando tu hijo cierra la boca los dientes inferiores quedan por delante de los superiores, puede existir una mordida cruzada anterior.

A veces el problema está solamente en la posición de los dientes. Pero otras veces existe una diferencia en el crecimiento del maxilar superior y la mandíbula.

Y ahí el momento en el que lo evaluamos empieza a ser mucho más importante.

Especialmente si en la familia hay antecedentes de mandíbula prominente o de Clase III, yo no esperaría a que cambie todos los dientes para consultar.

2. Notás que su mandíbula o su mentón están muy hacia adelante

Esto está relacionado con lo anterior, pero muchas veces los padres lo notan antes mirando la cara que mirando los dientes.

“Me parece que está sacando mucho la mandíbula.”

“Cuando muerde lleva el mentón para adelante.”

“Su papá tiene la misma mordida.”

Son comentarios que escuchamos muchísimo en la consulta.

No necesariamente significa que haya que comenzar un tratamiento inmediatamente, pero sí es un motivo para evaluar cómo está creciendo ese niño y hacer un seguimiento.

En ortopedia dentomaxilar, saber cómo crecen el maxilar y la mandíbula es tan importante como mirar los dientes.

3. Tiene el paladar muy angosto o los dientes de arriba muerden por dentro

Cuando el maxilar superior es estrecho pueden aparecer diferentes señales: un paladar angosto, falta de espacio, apiñamiento o una mordida cruzada posterior.

A veces incluso vemos que el niño desplaza la mandíbula hacia un costado para poder cerrar la boca.

Este es otro de esos problemas que prefiero diagnosticar durante el crecimiento.

¿Por qué?

Porque no estamos evaluando solamente dónde están ubicados los dientes. Estamos evaluando cómo se están desarrollando los maxilares.

Y dependiendo del diagnóstico y de la edad del paciente, podemos decidir si es necesario intervenir o simplemente controlar.

4. Respira por la boca, duerme con la boca abierta o ronca

Esto merece un capítulo aparte porque es muy frecuente.

Si tu hijo pasa gran parte del día con la boca abierta, duerme así, ronca o parece tener dificultades para respirar por la nariz, vale la pena prestarle atención.

La respiración oral puede coexistir con alteraciones en el desarrollo de los maxilares y con determinados patrones de crecimiento facial.

Pero algo importante: no todo se resuelve con un aparato de ortopedia.

Si encuentro signos de respiración oral en un paciente, muchas veces necesitamos trabajar de manera interdisciplinaria con otorrinolaringología y fonoaudiología.

Porque antes de pensar en mover dientes o modificar una arcada, tenemos que entender por qué ese niño está respirando de esa manera.

5. Tiene muchísimo apiñamiento aunque todavía tiene dientes de leche

Que los dientes estén un poco desordenados no significa automáticamente que haya que hacer ortodoncia.

Pero cuando vemos una falta de espacio importante, dientes permanentes que empiezan a salir por lugares inadecuados o piezas que directamente parecen no tener espacio para erupcionar, sí conviene evaluarlo.

Una consulta temprana nos permite anticiparnos y entender qué está pasando.

Y esto es importante porque evaluar temprano no significa necesariamente tratar temprano.

A veces la mejor decisión es esperar.

Pero prefiero tomar esa decisión después de haber estudiado al paciente y no simplemente esperar porque “todavía es chico”.

6. Los dientes de arriba están demasiado hacia adelante

Los famosos “dientitos salidos”.

Muchas veces se los considera solamente un problema estético, pero no siempre es así.

Cuando los incisivos superiores están muy protruidos pueden estar más expuestos a golpes y traumatismos y, además, pueden ser la manifestación de una determinada relación entre el maxilar y la mandíbula.

Por eso no miro solamente cuánto sobresalen los dientes.

Quiero saber por qué están así.

Porque dos chicos pueden tener dientes que visualmente se parecen muchísimo y, sin embargo, necesitar abordajes completamente diferentes.

7. Cuando cierra la boca, la mandíbula se le va hacia un costado

Esta es una señal que muchas veces pasa desapercibida.

Podés hacer una prueba muy sencilla: mirá a tu hijo de frente y pedile que abra y cierre lentamente la boca.

Si al cerrar notás que la mandíbula se desplaza hacia un lado, vale la pena consultar.

Puede existir una interferencia en la mordida que esté haciendo que busque otra posición para poder cerrar.

Y cuando esto sucede en un paciente que todavía está creciendo, prefiero evaluarlo y saber exactamente qué está pasando.

Entonces… ¿a qué edad debería llevar a mi hijo al ortodoncista?

Una primera evaluación alrededor de los 7 años suele ser un muy buen momento.

A esa edad empiezan a convivir dientes de leche y dientes permanentes y podemos obtener muchísima información sobre la mordida, el espacio disponible y el crecimiento de los maxilares.

Pero si antes de esa edad aparece alguna alteración evidente de la mordida, no hace falta esperar hasta los 7 años para consultar.

Y esto es algo que quiero remarcar:

Primera consulta no significa primer aparato.

No creo en tratar antes simplemente por tratar antes.

Creo en diagnosticar temprano para poder elegir el mejor momento para tratar.

  • Hay chicos que necesitan intervención temprana.

  • Hay chicos que solamente necesitan controles.

  • Y hay otros en los que lo mejor es esperar hasta una etapa posterior.

La diferencia está en poder saber cuál es cuál.

¿Ortodoncia temprana u ortopedia maxilar?

Aunque muchas veces usamos estos términos como si fueran lo mismo, no son exactamente iguales.

La ortodoncia trabaja principalmente sobre la posición de los dientes.

La ortopedia dentomaxilar, en cambio, aprovecha determinadas etapas del crecimiento para intervenir sobre problemas relacionados con el desarrollo y la relación de los maxilares, siempre que exista una indicación para hacerlo.

Por eso, cuando evalúo a un niño no miro solamente si tiene “los dientes torcidos”.

Evalúo su mordida, su patrón de crecimiento, el desarrollo del maxilar y la mandíbula, el espacio disponible para los dientes permanentes, sus hábitos y su forma de respirar.

Todo eso forma parte del diagnóstico.

El objetivo no es empezar antes. Es llegar en el momento correcto.

Esta es probablemente la idea más importante que quiero que te lleves de este artículo.

En ortodoncia infantil hay problemas que pueden esperar perfectamente.

Pero también existen determinadas alteraciones en las que el crecimiento forma parte de nuestra oportunidad terapéutica.

Por eso no recomiendo esperar simplemente hasta que estén todos los dientes permanentes para hacer la primera evaluación.

Si después de evaluar a tu hijo considero que todavía no hay que hacer nada, perfecto: lo controlamos.

Pero si existe una alteración que conviene abordar durante el crecimiento, podemos detectarla y planificar cuál es el momento más adecuado para intervenir.

Tema:Preguntas Frecuentes
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